2.5.12

#EXPERIENCIARISCAL

Hace aproximadamente un mes un grupo de bloggers tuvimos la posibilidad de disfrutar de un fin de semana único, convocado bajo el hashtag #ExperienciaRiscal por las bodegas Marqués de Riscal. Los motivos para que la convocatoria fuera un éxito fueron muchos, como iríamos viendo a lo largo de los tres días que pasamos allí, pero ya de entrada volver a La Rioja (incluyo aquí también a la alavesa), una de las regiones, junto con Extremadura, que más me han sorprendido según las he ido conociendo, era un incentivo importante.



Reconozco que alojarnos en el impresionante hotel Marqués de Riscal, en pleno corazón de la Ciudad del Vino que la bodega posee al pie del pueblo de Elciego, fue otro de los puntos fuertes del viaje. No soy muy dado a este tipo de lujos aunque, reconozcámoslo, a nadie le amarga un dulce. Y en este caso todo, desde la arquitectura (a pesar de que Gehry no sea mi arquitecto preferido), el trato, el restaurante, las instalaciones, etc. se conjuga para hacerte sentir a gusto.



Nespresso en la habitación, una botella de Marqués de Riscal esperando sobre la mesita, uno de los mejores desayunos de hotel que he probado en mucho tiempo, vistas a los viñedos directamente desde la cama...Desde el principio quedó claro que no íbamos a disfrutar solamente de unas instalaciones, sino que la parte enológica -como era de esperar- y la gastronómica iban a estar a la altura. El picoteo esa misma noche en la Vinoteca del hotel, con propuestas de Francis Paniego, ayudó a romper el hielo, aunque el hecho de volver a reencontrarse con tantos amigos hacía también mucho por esa parte.



Visita a las instalaciones, a la bodega y curso de cata en el Aula Marqués de Riscal. Comida paseando por distintos locales de Elciego, tiempo para ocio en el spa, para pasear por los viñedos o para curiosear un rato por el hotel. Sin prisas, sin una agenda apretada. Perfecto.



Estupenda también la cena en el restaurante Marqués de Riscal, que dirige Francis Paniego. El menú fue muy similar al que tomamos en El Portal de Echaurren (que publiqué hace un par de semana), así que me limito a comentar algunos de los platos distintos. Me gustaron especialmente el cardo rojo a la parrilla con ceniza de sarmientos, la sopa de boletus y castañas con crocante de oreja y yema de huevo y el chipirón levemente curado en sal y asado con su bombón líquido de tinta. De nuevo café, copas y charla hasta las tantas en la Vinoteca. Es lo que tiene verse con la gente tan de tanto en tanto.



Al día siguiente cerramos por todo lo alto, con una visita a la parte histórica de la bodega, donde visitamos La Catedral, en la que se conservan botellas de todas las añadas de Riscal desde mediados del S.XIX. Excepcionalmente, nos permitieron entrar y curiosear entre los estantes antes de degollar para nosotros un vino de los años 50.



Y final de fiesta en el lounge de la biblioteca, en la parte alta del hotel. Visita a la cocina, copa en la terraza, con unas vistas impresionantes de la Rioja Alavesa, con Laguardia recortándose al fondo. Charla, despedidas y de nuevo al autobús de regreso a casa.

Poco más de 48 horas pasadas en Marqués de Riscal, pero aprovechadas al máximo. Enhorabuena muy especialmente al equipo de marketing de la bodega por diseñar una escapada en la que todo funcionó perfectamente.


7 comentarios:

Pedro dijo...

Precioso hotel (aunque alguno por la zona no esté muy de acuerdo), una de las bodegas históricas de Rioja sin duda y comiendo productos de la tierra como el cardo, ¿qué más se puede pedir?
Por cierto, ¿qué hay que hacer para que te inviten a una de éstas??, ja, ja.
Saludos

Anónimo dijo...

Muy fácil, escribir este post

Toni dijo...

¡Qué envidia! Me uno a la última pregunta de Pedro. ;-)

Jorge Guitián dijo...

Pedro:

Me temo que no es a mi a quien tienes que preguntarle, ya que a mi solo me llegó la invitación.

Jorge Guitián dijo...

Anónimo:

No había compromiso alguno de publicación, y menos bajo este hashtag, que fue el que usamos hace más de un mes en Twitter.

Saludos

Pedro dijo...

Jorge, era una pregunta retórica. Enhorabuena por el blog, saludos

Jorge Guitián dijo...

Pues disculpa. Aunque en estos casos tiendo a dar todas las explicaciones. Verás, en este caso era solo un invitado, pero en otras soy organizador de eventos similares. Y no veas la de sinsabores, preguntas y resquemores que levantan: que si por qué unos y no otros, por qué allí y no allá...

Por eso, antes de explicar una organización que no me correspondió, preferí dejar claro que esta vez me limité a aceptar la invitación.

Saludos